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Gestión de Calidad Total EUROLOGOS


Colaboración entre el control de EUROLOGOS y el control del CLIENTE

Evitar las guerras absurdas entre revisores
Los revisores a los que los clientes encargan el control de calidad lingüística de un texto traducido por una de las oficinas del Grupo EUROLOGOS no tienen ni más ni menos obligaciones que otro revisor. En este caso, basta con que respeten cinco normas deontológicas y profesionales.

Juzgar el nivel de calidad realmente concertado
El revisor-cliente que controla los textos traducidos por Eurologos debe estar al corriente del nivel de calidad concertado en el momento de realizar el pedido entre quien encarga el trabajo y nuestra oficina. Si, por ejemplo, se ha concertado un nivel de "calidad-traducción" sin terminología ni suplemento en concepto de "adaptación" (ni elaboración de glosarios aprobados, ni encuadre de geomarketing, ni de variante lingüística del texto), o si no se ha encargado el nivel "calidad-edición" (es decir, el servicio de excelencia lingüística texto-formato llamado "defecto cero"), el corrector debe limitarse a juzgar la calidad lingüística que se ha solicitado realmente.
      
Las correcciones de autor no intencionadas en la "reescritura traductiva"
A veces, el corrector introduce correcciones que modifican el texto de origen en el plano semántico (infidelidad de sentido) y en el plano estilístico (geográfico o social). Se arriesga pues, en ese caso, a entregarse a lo que se llama la "reescritura traductiva", introduciendo consciente o inconscientemente correcciones de autor. Estas últimas podrían, seguramente, estar justificadas conceptual e incluso contextualmente. Por supuesto, no suponen un error de traducción. Y el corrector-cliente debe advertir a quien le encarga la revisión de las libertades de traducción que se ha tomado o que sean según él verdaderamente indispensables (razones de marketing o de adaptación). En cualquier caso, es siempre el que hace el encargo el que decide modificar los textos traducidos (a pesar del peligro que existe de alejarse de la estrategia de marketing o del eje estratégico de la comunicación de empresa).
      
El peligro de abusar de la hipertrofia del ego lingüístico
El revisor del cliente al igual que el traductor-revisor de Eurologos debe evitar a todo trance entrar en una competición estilística estéril o en una guerra "de carácter". Su posición de "fuerza" puede compararse sólo con la debilidad de la posición de su empleador o de su cliente, que se supone que no conocen la lengua en cuestión. Por su parte, los traductores de Eurologos intentan, desde hace años, no olvidar nunca de que no se trata de una competición de egos hipertrofiados en busca de lo que los lingüistas llaman la "cuasi perfección". Los servicios plurilingües a una empresa moderna suponen una colaboración con el fin de maximizar la calidad final de las publicaciones. Por otra parte, siempre son presuntamente perfectibles. Los lingüistas, muy sarcásticos con este tema, han llamado a esta búsqueda de perfección "el esfuerzo asintomático de una supuesta mejora..." (léase, por ejemplo, al traductólogo francés Jean-René Ladmiral).
Por otro lado, no se tienen aquí en cuenta los casos en los que un revisor-cliente podría tener también un conflicto de intereses con una gran empresa de servicios de traducción (algo poco corriente pero que siempre es posible).
      
Los riesgos de la hipercorrección y el respeto profesional del traductor-revisor
Si el corrector-cliente desea cambiar el estilo, el idiolecto irreducible del traductor (es decir, su manera personal y siempre única de traducir), debe informar asimismo al responsable de la publicación, aunque no fuera más que para evitar que se asuste sobre "la calidad de la traducción" que ha recibido. En efecto, todo corrector-cliente debería saber resistir el deseo natural de volver a escribirlo todo, sabiendo que nada es más subjetivo que el juicio sobre una línea bien traducida. Sin embargo, si el corrector al que el cliente encarga el control de un texto se abandona, a pesar de todo, a lo que se conoce como "hipercorrección con tendencia al infinito", debe, al menos, comunicar a su cliente (o a su empleador) el ámbito de aplicación de sus intervenciones para relativizarlas y respetar la profesionalidad de los traductores que pudieran con engaños o mentiras encontrarse en tela de juicio.
      
Colaboración entre el revisor-Cliente y los traductores-terminólogos de EUROLOGOS
El revisor-cliente se encarga de verificar, al final, la precisión terminológica y las expresiones idiomáticas propias del tecnolecto de su empresa. En esta cuestión deberá ser inflexible. Por otro lado, es ahí donde Eurologos desea que se utilicen todos los conocimientos técnicos para contribuir, con los traductores y terminólogos de nuestras oficinas, a ofrecer los textos más pertinentes. No debería dejar pasar nada en lo que se refiere al lenguaje específico de su sector y de su empresa (incluso de su departamento dentro de la empresa). El objetivo que hay que garantizar es que la pericia de la empresa-cliente quede estrictamente reflejada con un rigor terminológico total: el goodwill de la empresa y su eficacia técnico-comercial están completamente en juego. También  debe establecerse una colaboración para la elaboración y validación de glosarios, la homogeneización del "house style" y la familiarización con los productos y servicios de la empresa-cliente. Ésta debe cultivarse también continuamente con el fin de mejorar la calidad de los textos en las diferentes lenguas de destino.

Se podrían enumerar otras normas que, por otro lado, han sido presentadas en numerosos libros escritos por los directivos de Eurologos. Pero se derivan todas de esta última, centrada en la colaboración directa entre correctores-clientes y, por otro lado, traductores, revisores, terminólogos y coordinadores lingüísticos del Grupo Eurologos.

TRANSLATING AND PUBLISHING WHERE THE LANGUAGES ARE SPOKEN