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El concepto de aceptabilidad de una traducción
Pinche en el libro para descargarlo gratuitamente en formato PDF o en el idioma para obtener la presentación en inglés, en francés o en español.
Como un texto siempre se puede "mejorar" (aunque, también se puede empeorar sin querer), ¿cuáles son los criterios objetivos a la hora de evaluar la calidad de una traducción y definir su aceptabilidad?
Obviamente, hay que referirse a los textos denominados "pragmáticos" (comerciales, técnicos y publicitarios). En el caso de los textos poéticos y literarios, como es evidente, hay que tener en cuenta otra serie de criterios. Intervienen otros parámetros más complejos, que ya hemos tratado, por otra parte, en nuestro libro "Traducción, Adaptación y Edición Plurilingüe".
A continuación, nos limitamos, por tanto, a analizar el dominio de los textos propios de la "documentación industrial o institucional".
He aquí seis criterios de evaluación bien inteligibles para apoyar —o justificar— toda posible crítica que pretenda evaluar, poner en duda o discutir una traducción:
Criterios lingüísticos de evaluación de un texto traducido
Hasta qué punto es cuestionable:
1. Ortografía
En cuanto a la ortografía, el margen de evaluación posible es mínimo o inexistente.
2. Sintaxis
En sintaxis, el margen de evaluación legítimo es aún bastante limitado.
3. Fidelidad semántica
El margen de evaluación en la restitución semántica puede ser ya más amplio (metáforas, fraseología perifrástica, retoques de traducción, etc.).
4. Pertinencia y precisión terminológicas
La pertinencia terminológica y la precisión del tecnolecto propios del ámbito del texto traducido se deben, en gran medida, a la disponibilidad de glosarios previamente validados (y aquí ya aumenta el margen de evaluación).
5. Variante geográfica y social de restitución
Como las variantes lingüísticas tienden a ser diferentes según los continentes, las épocas y las clases sociales, el margen de evaluación puede ser muy importante.
6. Calidad estilística e idiolecto de traducción
Por último, la calidad estilística del idiolecto final del texto puede ser objeto de discusiones interminables: hasta Proust y Joyce han experimentado grandes dificultades a la hora de publicar sus obras...
Ver la tabla
Todo por la excelencia del texto final.
Aspectos ortográficos (se trata de un criterio lingüístico casi siempre objetivo);
Aspectos sintácticos (al igual que la ortografía, la sintaxis debe respetar reglas gramaticales bien establecidas);
Aspectos de fidelidad semántica (la restitución total del sentido, sin imprecisiones por defecto ni por exceso: el margen de evaluación se multiplican, entre otros motivos, por problemas de "traducibilidad");
Aspectos terminológicos (la pertinencia y la precisión del léxico plantean el problema del tecnolecto específico que se ha de utilizar y de su validación previa: elaboración de glosarios técnicos y expresiones idiomáticas);
Aspectos de variante geográfica y social (hay que definir previamente el idioma del lector o del mercado de una región geográfica anteriormente definida, sobre todo en lo que se refiere a las correspondencias socioeconómicas);
Aspectos de calidad estilística (la claridad y la belleza del lenguaje competen al estilo de la lengua de origen y al misterio insondable del idiolecto individual: máximo margen de subjetividad en la evaluación).
Resulta evidente que, según nos vamos alejando del criterio estrictamente ortográfico, la evaluación lingüística puede variar considerablemente, hasta alcanzar el grado de la mayor subjetividad en lo que se refiere a la calidad estilística. Así, toda crítica que pretenda poner en duda la aceptabilidad de un texto traducido, pero que no se ciña —directa o indirectamente— a estos seis criterios, corre el riesgo de convertirse en una vulgar crítica, desgraciadamente inaceptable ("el texto está mal traducido", "es una traducción literal", "el traductor no es nativo", etc.).
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Como un texto siempre se puede "mejorar" (aunque, también se puede empeorar sin querer), ¿cuáles son los criterios objetivos a la hora de evaluar la calidad de una traducción y definir su aceptabilidad?
Obviamente, hay que referirse a los textos denominados "pragmáticos" (comerciales, técnicos y publicitarios). En el caso de los textos poéticos y literarios, como es evidente, hay que tener en cuenta otra serie de criterios. Intervienen otros parámetros más complejos, que ya hemos tratado, por otra parte, en nuestro libro "Traducción, Adaptación y Edición Plurilingüe".
A continuación, nos limitamos, por tanto, a analizar el dominio de los textos propios de la "documentación industrial o institucional".
He aquí seis criterios de evaluación bien inteligibles para apoyar —o justificar— toda posible crítica que pretenda evaluar, poner en duda o discutir una traducción:
Criterios lingüísticos de evaluación de un texto traducido
Hasta qué punto es cuestionable:
1. Ortografía
En cuanto a la ortografía, el margen de evaluación posible es mínimo o inexistente.
2. Sintaxis
En sintaxis, el margen de evaluación legítimo es aún bastante limitado.
3. Fidelidad semántica
El margen de evaluación en la restitución semántica puede ser ya más amplio (metáforas, fraseología perifrástica, retoques de traducción, etc.).
4. Pertinencia y precisión terminológicas
La pertinencia terminológica y la precisión del tecnolecto propios del ámbito del texto traducido se deben, en gran medida, a la disponibilidad de glosarios previamente validados (y aquí ya aumenta el margen de evaluación).
5. Variante geográfica y social de restitución
Como las variantes lingüísticas tienden a ser diferentes según los continentes, las épocas y las clases sociales, el margen de evaluación puede ser muy importante.
6. Calidad estilística e idiolecto de traducción
Por último, la calidad estilística del idiolecto final del texto puede ser objeto de discusiones interminables: hasta Proust y Joyce han experimentado grandes dificultades a la hora de publicar sus obras...
Ver la tabla
Todo por la excelencia del texto final.
Aspectos sintácticos (al igual que la ortografía, la sintaxis debe respetar reglas gramaticales bien establecidas);
Aspectos de fidelidad semántica (la restitución total del sentido, sin imprecisiones por defecto ni por exceso: el margen de evaluación se multiplican, entre otros motivos, por problemas de "traducibilidad");
Aspectos terminológicos (la pertinencia y la precisión del léxico plantean el problema del tecnolecto específico que se ha de utilizar y de su validación previa: elaboración de glosarios técnicos y expresiones idiomáticas);
Aspectos de variante geográfica y social (hay que definir previamente el idioma del lector o del mercado de una región geográfica anteriormente definida, sobre todo en lo que se refiere a las correspondencias socioeconómicas);
Aspectos de calidad estilística (la claridad y la belleza del lenguaje competen al estilo de la lengua de origen y al misterio insondable del idiolecto individual: máximo margen de subjetividad en la evaluación).
Resulta evidente que, según nos vamos alejando del criterio estrictamente ortográfico, la evaluación lingüística puede variar considerablemente, hasta alcanzar el grado de la mayor subjetividad en lo que se refiere a la calidad estilística. Así, toda crítica que pretenda poner en duda la aceptabilidad de un texto traducido, pero que no se ciña —directa o indirectamente— a estos seis criterios, corre el riesgo de convertirse en una vulgar crítica, desgraciadamente inaceptable ("el texto está mal traducido", "es una traducción literal", "el traductor no es nativo", etc.).


