Servicios
Sedes que traducen y validan todo
En primer lugar
Es indispensable que los traductores (hábiles políglotas) escriban sólo en su lengua materna, cuyos matices, claro está, deben dominar a la perfección (es también preferible que estos traductores vivan en el país de su lengua para evitar cualquier tipo de interferencia léxica).
En segundo lugar
Un segundo traductor (*) de igual valía debe revisar cuidadosamente los textos traducidos, como un doble lingüista —de la misma lengua materna— que verifica y pule la traducción hasta el último detalle. En especial, desde el punto de vista terminológico, utilizando los glosarios que se han elaborado previamente.
En tercer lugar
El texto debe tratarse dentro de un equipo multilingüe e internacional —las oficinas "glocalizadas" de Eurologos— y en contacto directo con los técnicos del cliente para resolver cualquier problema terminológico o (geo)socioestilístico (elaboración de glosarios y verificaciones puntuales de los tecnolectos, sirviéndose de una amplia documentación y de las memorias de traducción, sin olvidar la colaboración de los concesionarios locales).
Por último
Antes de la impresión o publicación en línea, revisores y terminólogos, trabajando codo con codo (o con enlace Intranet/Extranet), controlan y armonizan las traducciones que se hacen hacia las distintas lenguas.
(*) Cabe decir que en Eurologos, los traductores son también revisores: se intercambian los textos que traducen (o redactan) para que éstos sean controlados y corregidos por sus compañeros, que pasan así a ser revisores. Estos, a su vez, son conscientes de que pueden equivocarse (todo revisor, por otro lado, debería saberlo bien). Por esta razón, confían en los compañeros, que han traducido los textos y que, por ellos mismos, son capaces de incluir sus correcciones y de proceder a la aprobación final. En efecto, es muy aconsejable utilizar "el irreducible celo del rival", los típicos que se dan entre el traductor y el revisor, con tal de corregir sólo los fallos reales presentes en los textos, para volver a equilibrar las estructuras morfológicas y sintácticas, que a menudo se echan a perder durante la corrección. No se debe olvidar que el traductor sigue siendo siempre el archilector del texto (el que lo ha leído y trabajado en mayor profundidad) y el más capacitado para dominarlo en su restitución y redacción final.
Las oficinas de Eurologos aseguran estructuralmente estas cuatro condiciones previas