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El oficio de la buena escritura para facilitar la lectura
Si en la comunicación moderna de nuestro mundo globalizado existe un estilo y un tecnolecto para cada empresa, existe asimismo un estilo de redacción para la creación de textos que deben traducirse a las lenguas de los nuevos mercados que se pretende conquistar.
Nuestra experiencia de más de veinticinco años en la escritura multilingüe nos ha enseñado que no hay que hipotecar demasiado la redacción de la lengua piloto (lengua de partida) del cliente. Las únicas "restricciones" de redacción deben limitarse fundamentalmente a las normas tradicionales de buena escritura. A modo de ejemplo, aquí ofrecemos algunas reglas que pueden servir de manual de estilo “traducible”:
a. oraciones que no superen las 25-30 palabras
b. párrafos de no más de tres o cuatro frases
c. utilizar preferiblemente la voz activa y evitar los gerundios
d. se puede emplear una terminología incluso muy inusual y “difícil” desde el punto de vista técnico
siempre que se explique su significado, por medio de incisos o glosarios ad hoc, de una manera
accesible a un lector de cultura general media
e. utilizar título y subtítulos y compartir conceptualmente las exposiciones con el fin de simplificarlas
al máximo
f. emplear de forma equilibrada y estructurada ilustraciones, leyendas y antetítulos para aclarar la
información condensada
g. sintetizar la escritura para reducir a lo esencial las redundancias y hacerlas voluntariamente
útiles o necesarias.
b. párrafos de no más de tres o cuatro frases
c. utilizar preferiblemente la voz activa y evitar los gerundios
d. se puede emplear una terminología incluso muy inusual y “difícil” desde el punto de vista técnico
siempre que se explique su significado, por medio de incisos o glosarios ad hoc, de una manera
accesible a un lector de cultura general media
e. utilizar título y subtítulos y compartir conceptualmente las exposiciones con el fin de simplificarlas
al máximo
f. emplear de forma equilibrada y estructurada ilustraciones, leyendas y antetítulos para aclarar la
información condensada
g. sintetizar la escritura para reducir a lo esencial las redundancias y hacerlas voluntariamente
útiles o necesarias.
Después, es necesario confiar en unos traductores, adaptadores y localizadores de calidad. La traducción, pese a sus límites, hace milagros. Los grandes escritores del siglo XVIII (de Goëthe a los enciclopedistas) ya se habían percatado del sorprendente fenómeno que los lingüistas llaman hoy los universales: las estructuras comunes de correspondencia de un enunciado que se encuentran presentes en todas las lenguas (independientemente de su morfología).