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Consideremos aquí tres trabas importantes a la localización de programas informáticos: la calidad, la lentitud y los costes.
¿Cómo lo ha resuelto Eurologos?
En primer lugar, la calidad.
Los traductores que viven en su país de origen tienen una mayor capacidad para seguir la evolución de su propio idioma y evitar la adquisición de malos automatismos lingüísticos (interferencias terminológicas) que suelen afectar a las personas que viven en el extranjero. Además, el hecho de disponer de traductores dentro de la empresa significa que pueden comunicarse entre ellos de forma mucho más eficaz y que, por ejemplo, los problemas de incoherencia pueden resolverse de forma más efectiva desde el principio.
En segundo lugar, la lentitud.
La localización multilingüe de un programa informático por parte de una o varias agencias exclusivamente locales plantea siempre un problema de gestión, control y validación.
La heterogeneidad de los actores suele ralentizar el proceso de localización, sobre todo por la falta de comunicación y de cohesión entre los diferentes traductores, hasta el punto de poner en peligro la rentabilidad de la explotación comercial del propio programa informático.
El hecho de disponer de traductores dentro de la oficinas de la red Eurologos permite una mayor reactividad en caso de que se necesite un cambio de última hora. En efecto, no resulta necesario contactar con un traductor autónomo ni perder el tiempo con el envío y la recepción de archivos.
En tercer lugar, los costes.
Si no se dispone de una empresa lingüística e infográfica verdaderamente homogénea y multinacional, una localización multilingüe fiable de un programa informático resulta muy cara. El hecho de recurrir a traductores internos permite suprimir los gastos derivados de la gestión de los traductores autónomos, lo que significa que se dedica una mayor parte del presupuesto asignado por el cliente a la producción propiamente dicha.
En efecto, no merece la pena localizar un programa informático si para ello se exceden los plazos de comercialización rentable y no se tiene la garantía de una calidad lingüística total. Por esta razón, surge la tentación de no localizar los programas informáticos en las lenguas de menor difusión. Por lo tanto, se acaban por conformarse con editarlos en inglés en algunos mercados, aun sabiendo que que no serán competitivos con respecto a otros programas de la competencia que, en cambio, sí han sido localizados en los idiomas de los mercados de llegada.
Las oficinas del Grupo Eurologos conocen estas tres grandes trabas a la localización y se han estructurado ("glocalizado") para enfrentarlos con rapidez, fiabilidad y a un coste reducido.