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Convencer a los técnicos locales para que colaboren a establecer el rigor terminológico en la unidad estratégica internacional
¿Quién valida a quién y cómo?
A cada uno lo suyo. Los técnicos desempeñan demasiado a menudo las labores de redacción, mientras que su función consiste, como mucho, en validar la fraseología y los términos técnicos. La relación estructurada y tripolar “Cliente-Local-Eurologos” (sobre todo con su oficina local) permite salir del callejón sin salida en el que a veces se encuentra la comunicación entre el proveedor o la filial local y la sede (el cliente). A veces, la colaboración diligente con los traductores o los redactores de Eurologos se pone en evidencia.
Celosos de ver intervenir a un socio (Eurologos) en la relación con la sede de la empresa (el cliente multinacional o exportador), al técnico “local” le cuesta admitir que, en el fondo, es la central de marketing de la multinacional quien debe gestionar y dirigir las operaciones de comunicación y de publicidad en los diferentes mercados.
El objetivo es, naturalmente, alcanzar la unidad y homogeneidad comercial de toda la comunicación corporativa y local.
Cada socio debe desempeñar su función con rigor: el cliente (la marca multinacional y/o exportadora) debe colocarse y permanecer al mando del proyecto; Eurologos debe garantizar la validación de todo documento multilingüe de comunicación final; y el técnico local debe contribuir, con sus competencias, a la precisión de los textos que hay que editar.
La dirección y el control de la comunicación internacional deben permanecer siempre en manos del cliente.