Servicios


La banalidad de los aficionados
La producción de calidad en el ámbito de los servicios lingüísticos es directamente proporcional al nivel de la cultura profesional existente en el mercado.
Por esta razón, el Grupo EUROLOGOS propaga incesantemente conocimientos traductológicos y gráficos propios de su actividades: la edición multilingüe y el publishing multimedia.
La producción de calidad depende, igualmente, de la colaboración activa entre los traductores de Eurologos y los revisores-CLIENTES.

A continuación exponemos cuatro tópicos "críticos" que conviene evitar y que, desafortunadamente, se dan aún con demasiada frecuencia:

El traductor del texto no es nativo 

¡No en EUROLOGOS! Hemos fundado todas nuestras oficinas (y  otras que se sumarán) para "traducir allí donde se habla el idioma", para que se encarguen de la traducción no sólo los "native speakers" sino también los hablantes del lugar: el mercado de destino.
Bien es cierto que gran parte del mercado de la traducción la constituyen aún microempresas exclusivamente locales llamadas "buzones" que no siempre garantizan o, en todo caso, no forzosamente que sus freelance sean traductores nativos.
 
Es una traducción literal      

Ojo: traducción literal no significa palabra por palabra ni calco. ¡Los traductólogos más destacados afirman, incluso, que una traducción no literal, es decir, que se aparta del texto original desde el punto de vista morfológico, ¡no es verdaderamente una traducción!
Bien es cierto que en un texto traducido no debe percibirse la transposición. La traducción debe ser como una "bailarina encadenada", hermosa estilísticamente como una bailarina, aunque encadenada al texto original (literalidad).
 
El vocabulario es pobre y el estilo parco
      
Una traducción no puede ser una reescritura expoliada en la lengua de llegada: debe ser fiel al texto de partida, incluso desde el punto de vista estilístico e idiomático (de ahí la necesidad que existe a veces de reescribir bien los textos originales).
No se debe sostener que una traducción es mejor que el texto original (¡no lo permite la humildad deontológica del traductor!). A menos que se decida de antemano y se pague el precio de la remodelación traductiva necesaria.
 
Los términos son imprecisos: el traductor no tiene ni idea
      
El problema de la terminología es esencial para la calidad traductiva. La elaboración y aprobación de los glosarios (terminótica) constituyen la única posibilidad de asegurar la construcción de tecnolectos sectoriales o de empresa (memorias de traducción que garantizan la pertinencia del lenguaje técnico mediante la validación de glosarios para cada cliente).
Hay que acabar con la impostura del: "contamos con miles de traductores especialistas", que proponen impudentemente las agencias de traducción exclusivamente locales, llamadas "buzones". La ingeniería lingüística moderna de las memorias técnicas de traducción ha resuelto verdaderamente este gran e ineludible problema de terminología. Todo lo demás no es más que la publicidad engañosa de los improbables traductores omniscientes, siempre falibles.

TRANSLATING AND PUBLISHING WHERE THE LANGUAGES ARE SPOKEN