Investigación y Desarrollo
Extracto de un encuentro imaginario entre tres padres del publishing multimedia y multilingüe:
Gutenberg, Berners-Lee y San Jerónimo.

El creador de Internet, Berners Lee,
conoce al inventor de la imprenta
y el patrón del multilingüismo.
Mientras que trabaja en la Web Semántica,
él sigue siendo un desconocido
para el resto del mundo.



«San Jerónimo se extrañaba
de que a usted no lo conociese el
público del mundo entero cuyos
destinos Internet ha revolucionado»

G. Adelante, por favor, Sir Berners-Lee, adelante. No se imagina lo encantado que estoy de conocerlo. Me ha costado mucho localizarle en la jungla de Internet, la gran Red que usted mismo ha tejido. San Jerónimo, patrón de la traducción, con el que ahora coincido con regularidad, me había comentado su deseo de conocer al inventor de Internet. Le extrañaba que no fuese conocido por el público del mundo entero cuyos destinos Internet ha revolucionado.

B.-L. A decir verdad, Maestro Gutenberg, la sorpresa es más bien mía. Aunque haya sido ennoblecido en 2004 por la actual Reina Isabel II de Inglaterra gracias a "mi" invento, Internet, mi futura inmortalidad no ha cambiado nada en el hecho de que soy profesor en activo de la Universidad de Southampton y aún estoy vivo. Además, también usted en su época, hace más de medio milenio en la ciudad alemana de Maguncia, fue elegido entre los aristócratas del país.

G. Sí Excelencia, ahora sé mucho acerca de su vida científica, extrañamente reservada, de la que, paradójicamente, la persona de a pie, que cree saberlo todo, lo ignora todo o, cuando menos, lo esencial. He leído las reseñas y las fichas al final, lo conseguí gracias a los buscadores de su Internet sobre sus logros, realmente extraordinarios e innovadores.

B.-L. No más innovadora que su imprenta, que inventó usted sólo la víspera del Renacimiento y cincuenta años antes del descubrimiento de América. Sin embargo, como inventor, también estoy en deuda con el trabajo en equipo del "Sistema Universitario y Empresarial Moderno". Su Santidad Jerónimo ha hablado con mucho tino de la multipaternidad de los inventos contemporáneos.

«¡...a usted, sólo lo ha
superado Einstein!»

G. No sea modesto, Sir Berners-Lee. Sé que ha firmado publicaciones con sus colaboradores. No obstante, su blog, sus sitios Web, por ejemplo el que habla de W3C, y su cátedra universitaria acerca de la futura "Web semántica" son realmente suyos. Recuerde que a San Jerónimo, quien desea conocerle, le gusta la humildad, pero odia la modestia. Ahí viene.

Piense, su Santidad Hyeronimus, que hoy le recibo con la sorpresa –si me atrevo a decir– que le había anunciado: tengo el placer divino de presentarle a Sir Timothy John Bernes-Lee, presidente del World Wide Web Consortium (W3C) y creador de las Hojas de Estilo en Cascada Estándar (Cascading Style Sheets), las famosas CSS de las páginas Web.

J. No es la primera vez que tengo el privilegio y el honor de conocer a un común mortal aún en vida. Sin embargo, debo reconocer que es la primera ocasión, en mi existencia más que milenaria, que debo rendir homenaje a mi anillo de Doctor de la Iglesia uno de los mayores científicos de la historia. ¡Yo también he podido constatar que, en el siglo XX, a usted sólo lo superó Einstein!

B.-L. Su Santidad es demasiado bueno y elogioso…


«Una teleología que debe permanecer
interna a las leyes naturales
(o, como diría usted,
a las leyes divinas)»

J. ¡No! Sir Berners-Lee, sus declaraciones, en las que minimizó muy generosamente la importancia de su invento, me impresionaron positivamente, muy positivamente. A diferencia de la tendencia científica de esta época, en la que el hombre se cree generalmente sin ningún tipo de límite, usted ha reconocido humildemente que cualquier sitio Web, incluso el mejor, no podrá nunca sustituir una biblioteca (de libros) bien organizada. Como puede observar, conozco bien su obra.

B.-L. Así es, estoy firmemente convencido de la eterna supremacía de los libros y de los contenidos. Son los científicos y los técnicos del pasado, aquellos que han sabido asimilar bien los métodos y las herramientas de la civilización tecnológica entre otras, quienes realizan los descubrimientos del futuro. Estoy incluso de acuerdo con que estos sean sometidos de manera sistemática a la teleología una posibilidad de desarrollo, digamos, moderna la cual debe permanecer interna a las leyes naturales (o, como diría usted, a las leyes divinas).

J. Sir Berners-Lee, se está anticipando a mi idea. La teleología moderna no está, ni lo más mínimo, en contradicción con la investigación de las ciencias y de la razón. Les indica los límites naturales a los hombres que quieren como a menudo en biología desnaturalizar la vida. Pero estos problemas tienen poco que ver con Internet…

G. Admiro mucho la Web que ha creado. Completa y engrandece mi imprenta más allá de toda imaginación: hoy en día, hay una pequeña imprenta en cada mesa. Los soportes se multiplican hablamos de multimedia, claro está y los impresos están al alcance de casi cualquiera. Y eso con menos gastos, y una precisión y calidad incomparables. Pero lo importante es que la lectura, la cultura y el conocimiento son, por fin, accesibles a todos: la Gestión del Conocimiento Cósmico a una distancia verdaderamente democrática.

B.-L. A decir verdad, el origen de la Red era un poco militar…

J. Sir Berners-Lee, usted también sabe que los caminos del Señor son infinitos y, a menudo sorprendentes…
«La apuesta de Internet se concilia
perfectamente con el proceso
de globalización de las economías
en los diferentes continentes.»

B.-L. Santidad, tiene razón: nos dimos cuenta rápidamente, incluso antes de mi traslado en 1994 al Instituto Tecnológico de Massachussetts, de que la apuesta de Internet y del ITC se conciliaban perfectamente con el proceso de globalización de las economías en los diferentes continentes.

G. Creo además que este proceso de globalización de los mercados se corresponde muy bien a la revolución cultural que la imprenta, mi imprenta, desencadenó en el mundo a mediados del siglo XV.
Hoy en día, los libres mercados y la mayor competitividad son posibles y evidentes gracias a Internet. Su Santidad Hyeronimus, piense en el matrimonio entre contenidos multilingües y soportes multimedia del que ya hemos hablado. ¡Si existe un templo en el cual esta unión se celebra a diario, pues ese es justamente la Web creada por Berners-Lee!

J. Es verdad. Pero también pienso en la historia, a menudo rara. Ya podemos afirmar que su invento, Internet, ha significado para los pueblos más desfavorecidos del mundo mucho más que dos siglos de lucha de clases. Y sin embargo, todo el mundo sabe quien es Marx y aún casi nadie lo conoce a usted, ni su vida, ni su trabajo. ¡Y eso que vivimos en la llamada era de la comunicación!

«Dentro de poco se realizarán
otros descubrimientos
muy importantes»

B.-L. Hay que dejar claro que estamos sólo en los comienzos de nuestra era globalizada y telemáticamente informatizada. Dentro de poco se realizarán otros descubrimientos muy importantes.

G. Todos aquellos que le conocen y son conscientes de la amplitud de sus investigaciones lo saben. En las grandes universidades del mundo y en las numerosas empresas donde, de una manera humilde y cotidiana, se aplican, verifican y seleccionan los descubrimientos tecnológicos que sus investigaciones le proporcionan al saber hacer internacional, le siguen minuciosamente. No lo dude, querido Berners-Lee.

«Los contenidos de este desencadenamiento
de la comunicación
sólo podrán ser multilingües»

J. Por mi parte, le puedo garantizar que los contenidos de este desencadenamiento de la comunicación, que sigue siendo inconmensurable frente a lo que se ha podido realizar hasta ahora, sólo serán multilingües. Yo, el “gran” políglota de mi época, entre el cuarto y quinto siglo, palidezco ante la idea de que hoy en día existen al menos cincuenta lenguas de lo que consideramos la logosfera económica de la globalización. Doblarán su número y, en un futuro, seguirán multiplicándose.

B.-L. Espero que mi actual investigación, sobre la cual trabajo desde hace unos años, la Web Semántica, pueda desembocar en algo provechoso antes de mi inevitable desaparición de vuestra eternidad admirable: estoy solamente en los años cincuenta de mi vida...

La conversación entre Berners-Lee, Gutenberg y San Jerónimo continúa. Hemos desenchufado de nuevo los micrófonos que recogen las palabras de estos tres especialistas históricos en contenidos y tecnologías de la comunicación. Nuestros tres padres de la publicación multilingüe y multimedia prosiguen su increíble conversación tan intemporal como muy fundamentada y pertinente.

Enero de 2007                                                                                                                                   Fra Nico Ornato

TRANSLATING AND PUBLISHING WHERE THE LANGUAGES ARE SPOKEN