Calidad
Aprovechar la imugnación para que le devuelvan el dinero y aprender a hacer buenas compras
El error siempre posible en una actividad irreductiblemente artesanal
La traducción es falible por definición. Hasta el mejor de los traductores, tras restituir adecuadamente en su lengua materna cientos de kilómetros de texto, puede equivocarse (por lo menos, 60 veces por cada línea). Y puede darse el caso de que su revisor o terminólogo quede también excepcionalmente "hipnotizado" por una o varias pasadas. El estricto respeto del principio del "bucle de la calidad", contemplado en las normas de control ISO 9000, podría, en ocasiones, no asegurar la perfección denominada "defecto cero". La traducción no se libra de la diabólica posibilidad de caer en el error. Las oficinas de Eurologos, que producen cada año millones de páginas, bien lo saben y confieren a sus actividades excelencia y perfección tratando, incansablemente, de escapar, no sin una constante angustia, del desastre del error. Se utilizan todos los medios más modernos de la ingeniería lingüística (ayudas a la traducción, correctores automáticos u otros controles sintácticos informatizados) para librarse de la vergüenza, siempre sangrienta para un traductor, de caer en el error dentro de una actividad que seguirá siendo siempre irreductiblemente artesanal.
Tres acciones para recurrir a la inevitable contrición de Eurologos
Desde hace más de 25 años, el Grupo Eurologos aplica un procedimiento rápido y justo para reparar sus errores de traducción, siempre posibles a pesar de todo.
En primer lugar, el revisor del cliente debe asegurarse de lo oportuno de la crítica cuando detecta un error. En la medida en que dicho revisor sabe, supuestamente, que toda línea bien traducida es siempre susceptible de ser objeto de una impugnación, debe asegurarse de la legitimidad de su juicio y, sobre todo, de la inteligibilidad de su análisis. Tiene que huir despavorido de las cuatro primeras tentaciones descritas en las "5 reglas deontológicas y profesionales" que han de regir su trabajo de control final (véase nuestro documento ad hoc). En muchas ocasiones, lo que parece ser un error de traducción no es sino una forma sinonímica del sintagma o de la frase inicial.
En segundo lugar, le corresponde al corrector del cliente formular sus críticas basándose, como mínimo, en los seis "criterios objetivos de corrección" mencionados en nuestro documento "Para impugnar hay que constatar". De esta forma, puede diferenciar las faltas objetivas e indiscutibles en el plano ortosintáctico, por ejemplo de sus gustos estilísticos o de variante lingüística para la restitución. Estos gustos pueden ser respetables e incluso aceptables, pero no pueden ser motivo para rechazar el texto criticado.
En tercer lugar, tiene que determinar si el tiempo que le está dedicando a la impugnación es a la vez una inversión activa de cara al futuro y una reparación, teniendo en cuenta que su empresa ha infravalorado el problema traductivo, lo que sucede con frecuencia: por ejemplo, puede darse el caso de que se haya encargado una traducción sin encarar el problema central, que radica en la definición del tecnolecto de la empresa (elaboración de la terminología precisa y pertinente de los productos). Cualquier error lexicográfico requiere una solución estructural con la preparación de los glosarios de empresa en el ámbito técnico... Huelga decir que todo problema que se aplace vuelve a plantearse de forma puntual.
La oportunidad de impugnar una traducción de Eurologos debe concebirse como una "recuperación" estratégica de una relación comercial insuficiente, con objeto de establecer una colaboración a la altura de la complejidad lingüística y del marketing, propia de los servicios de traducción y edición. Siempre se puede contar con las oficinas Eurologos en tanto que profesionales de la escritura. Además, llegado el caso, ¡Eurologos propone la bendita nota de crédito a modo de reparación!
Impugnar par recibir una indemnización e establecer una colaboración de calidad con Eurologos
Es a partir de la práctica generalizada del análisis "post mortem" que la medicina se ha actualizado y ha podido realmente mejorar.
De haber incurrido en una falta incuestionable o un incumplimiento contractual, Eurologos los remedia en el acto: sustitución del texto, de la maquetación, de la página Web o envío de una nota de crédito congruente. Las oficinas de Eurologos lo hacen incluso con mucho gusto a fin de entablar una nueva relación comercial de colaboración constructiva que pueda convertir las críticas recibidas en un auténtico tesoro. En nuestra página Web (www.eurologos.com) encontrará el documento "post mortem" sobre los proyectos que hemos finalizado y entregado: por otra parte, este documento contempla la posibilidad de hacer una crítica sistemática —muy viva— de la relación, tanto por parte del cliente como por parte de Eurologos, en el marco del proyecto que se acaba de finalizar. De esta forma, se puede evitar el absurdo torniquete de los cambios de agencia de traducción, que lleva a las empresas clientes a inevitables decepciones sucesivas: una vez que se haya encontrado a una empresa multinacional y "glocal" como Eurologos (global y local con más de 30 oficinas en todo el mundo), hay que establecer una relación de colaboración estratégica para ofrecer servicios lingüísticos verdaderamente excelentes y definitivos.