Calidad
El derecho a impugnar. Pero de forma pertinente
Puesto que todo texto es "mejorable" (por otra parte, también se puede empeorar involuntariamente), ¿cuáles son los criterios objetivos para evaluar la calidad de una traducción y definir su aceptabilidad? Naturalmente, nos referimos a los llamados textos pragmáticos: en este caso, los textos comerciales, técnicos y publicitarios. He aquí
en el recuadro seis criterios de evaluación bien inteligibles para apoyar cualquier posible crítica que pretenda poner en tela de juicio o impugnar una traducción. Parece obvio que, en cuanto uno comienza a alejarse del criterio estrictamente ortográfico, las evaluaciones lingüísticas pueden distar considerablemente hasta alcanzar el grado de la pura subjetividad cuando se refieren a la calidad estilística. Así, toda crítica que trate de impugnar la aceptabilidad de un texto traducido, pero que no se defina, directa o indirectamente, con relación a estos seis criterios, corre el peligro de caer en la crítica genérica, inevitablemente inadmisible ("el texto está mal traducido", "es una traducción literal", "el traductor no es nativo", etc.).

Se puede cuestionar la aceptabilidad de una traducción si se constata de forma pertinente el incumplimiento del contrato establecido.
El problema es bien conocido. Todo el mundo sabe que sabe escribir correctamente siempre desea, y a veces cae en la tentación, de reescribir el texto que le corresponde controlar, tanto más cuanto que el corrector encargado por el cliente de revisar una traducción puede intervenir de forma no profesional. De hecho:

a. no siempre conoce las obligaciones establecidas en el contrato de traducción (por lo que debe tener cuidado al poner en tela de juicio una variante lingüística o un nivel de calidad terminológica que no estén contemplados en el contrato: ¿ha pedido u ofrecido alguien, por ejemplo, un glosario técnico? ¿Se ha establecido un nivel de calidad de simple traducción o de edición final “defecto cero”?

b.  introduce en las modificaciones, no de manera inusual, correcciones de autor (¡a menudo, sin darse cuenta!) que, naturalmente, modifican el texto de partida.

c.  se arriesga a utilizar, en su ineludible afán de reescritura con bolígrafo rojo, numerosas expresiones sinonímicas, que tienen por efecto aterrorizar al cliente que desconoce la subjetividad de sus intervenciones a menudo arbitrarias, pero que ensangrientan la traducción que hay que "impugnar evidentemente".

En efecto, la calidad lingüística tiene que prepararse con anterioridad, desde la contractualización y a lo largo del proceso de producción y validación. Los técnicos y los revisores del cliente han de contribuir al mismo, mediante una colaboración crítica y recíprocamente fértil. De ahí que Eurologos haya situado la Terminología y sus Memorias de traducción en el centro de su producción multilingüe. Y si existen errores de traducción, Eurologos asume su responsabilidad. ¡Una tranquilidad para el cliente, también desde el punto de vista económico!

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